Las Vacaciones de los Hijos

Los niños están de vacaciones y ellos están felices. Pero no siempre los padres comparten esa felicidad, porque en esta época deben dedicarles más atención, inventar panoramas recreativos, luchar contra el relajo en los hábitos,  entre otras cosas, cuya dificultad se agudiza si ambos trabajan. Muchos padres viven las vacaciones de los hijos como “un desafío adicional” justo cuando ellos mismos también están cansados.

 

Sin embargo, las vacaciones ofrecen novedosas posibilidades para que padres e hijos se conozcan más, compartan actividades y aprendan cosas que no enseñan en los colegios. Por ejemplo, al estar en la casa los niños son testigos de las tareas domésticas necesarias para tenerla en orden, toman más conciencia de la ausencia o presencia de los padres y comparten más con sus hermanos. Por su parte, los padres tienen la oportunidad de observar a qué y cómo juegan sus hijos, cuáles son sus intereses y qué nuevas habilidades o competencias han desarrollado.

 

En definitiva, ambos están invitados a aprovechar esta época para hacer un paréntesis en las exigencias del año escolar y fortalecer su vínculo a partir de la simpleza de la vida cotidiana. Compartir actividades como hacer el aseo, cocinar, ir al supermercado, conocer el lugar de trabajo de los padres, hacer una visita a los abuelos o simplemente observarlos un rato mientras juegan, ya hace una diferencia que enriquece la vida familiar y le da sentido a la época de vacaciones. 

 

Alejandra Flores V.    

Psicóloga Educacional

HUMANE VITAE

 

 

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